Concienciados olímpicos

BRYAN FLETCHER: EL DEPORTE COMO MOTOR DE SUPERACIÓN

Bryan Fletcher es un deportista olímpico ejemplo de hasta qué punto el deporte (incluso el de alta competición) puede ayudar, y de qué manera, en la vida personal. Cuando tenía sólo tres años de edad se le diagnosticó leucemia. Se pasó los siguientes siete batallando contra esta enfermedad. Entre sesión y sesión de quimioterapia (pasando por un derrame que también sufrió) Bryan descubrió a los seis años un deporte que le marcaría, en varios sentidos, para el resto de su vida: la combinada nórdica. Fue algo que le enganchó desde el primer momento y que le ayudaba a pasar esos malos momentos. Sentir su cuerpo “volar” (la combinada nórdica consiste en una prueba de saltos de esquí sumada a otra de esquí de fondo) le ayudó en gran medida a luchar por su vida. Y eso que los médicos habían desaconsejado -por no decir “prohibido”- a los padres de Bryan que su hijo practicara tan peligroso deporte, pero era demasiado pedir para el pequeño deportista, al que la práctica de la combinada nórdica, literalmente, le mantenía animado.

No es extraño que se introdujera en un deporte nórdico, al fin y al cabo nació y vivió en una localidad de Colorado eminentemente dedicada a los deportes de la nieve. Prácticamente aprendió a esquiar antes que a caminar. Aunque al principio la práctica del deporte suponía una distracción para Bryan del resto de los (numerosos) momentos malos que tuvo que padecer durante años, pronto su ambición creció y quiso entrar en competición, así que empezó a trabajar cada día más dura y seriamente. Desde 2006 entró a formar parte del equipo de su país -Estados Unidos- de combinada nórdica, totalizando a lo largo de su carrera 159 participaciones en la Copa del Mundo, cinco campeonatos mundiales y dos Juegos Olímpicos.

Foto de Justin Lubin/NBC

Es verdad que los puestos alcanzados por Bryan Fletcher no han sido precisamente brillantes, aunque justamente en las citas olímpicas -de Sochi y Pyeongchang- fue donde mejor rendimiento alcanzó, logrando un sexto puesto por equipos en la ciudad rusa y un décimo en la coreana, mientras que a nivel individual el mejor puesto en Juegos Olímpicos que alcanzó fue el 17º. Hay que tener en cuenta que, de lejos, la combinada nórdica es el “hermano pobre” de los deportes de invierno en su país que, por otra parte, es una potencia en otros. Incluso es una modalidad realmente desconocida en Estados Unidos. Aun con todo, Bryan ha llegado a colgarse al cuello una medalla de bronce en el Mundial de 2013 en la competición por equipos.

Es el momento de hablar de la familia de Bryan Fletcher. Su hermano pequeño Taylor -que nació a los once días de serle diagnosticado el cáncer a Bryan- también se ha dedicado a la combinada nórdica y ha llegado a compartir puesto en la selección nacional junto a su hermano. Su padre Tim padece esclerosis lateral amiotrófica que le produce una progresiva neurodegeneración, aunque sigue esquiando pese a su condición. En situaciones como esta los Fletcher están acostumbrados a poner humor en sus vidas y encontrar momentos alegres donde parece no haberlos. Siete años de experiencia con Bryan así lo atestiguan.

Bryan Fletcher, ya retirado, se dedica ahora a apoyar varias organizaciones que ayudan a familias afectadas por la leucemia. Incluso ha llegado a fundar su propia organización, llamada ccThrive, cuyo fin fundamental es ofrecer roles positivos para niños afectados por el cáncer. Mejor rol positivo que él mismo, que lo padeció durante años, lo superó, se convirtió en deportista de élite y participó en dos ediciones olímpicas, no puede haber.

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