Heroínas olímpicas

WU MINXIA: LA SALTADORA CON MÁS MEDALLAS EN JUEGOS OLÍMPICOS

Wu Minxia es, indiscutiblemente, una leyenda olímpica. Sus siete medallas en los Juegos, logrando oros en cuatro ediciones consecutivas –desde Atenas 2004, donde debutó con 19 años, hasta Río 2016- la convierten en la mujer saltadora más laureada en la historia de los Juegos Olímpicos. Su excelencia y sus resultados la hicieron sustituir en lo más alto del Olimpo de los saltos a su otrora compañera en saltos sincronizados, amén de máxima rival, Guo Jingjing, considerada como la “reina del salto” hasta los triunfos de Wu Minxia.

Pero no queremos limitarnos a contar los meritorios y numerosos triunfos de la saltadora de Shangai. Nos interesa más conocer su intrahistoria, que la convierten en una deportista de élite con aún más mérito por conseguir lo que consiguió. El mérito añadido se debe a varios factores: cuando contaba diez años (y llevaba entrenando la especialidad de saltos cuatro años) le diagnosticaron beriberi, una condición causada por la ausencia de vitamina B1 y que puede afectar al sistema nervioso y al cardiovascular. Necesitó ni más ni menos que dos años para recuperarse completamente de esa enfermedad. No fue la única que padeció, para su desgracia: tiene anemia hemolítica congénita, lo que produce fatiga y falta de aire en la respiración, algo que sin duda afecta a la práctica de su deporte. Sus penurias no acaban ahí, pero llegaremos a ellas más adelante.

Ya estando en el jardín de infancia notaron que sus características físicas podían ser ideales para la práctica de los saltos, así que se lanzó a este deporte desde los seis años. No se equivocaron los ojeadores, puesto que ya con trece años de edad entró en el potentísimo equipo nacional chino. El trampolín de 3 metros se convirtió en su medio natural, uniéndose en la especialidad de saltos sincronizados a la mencionada Guo Jingjing, la más grande saltadora por entonces. Sin embargo, trabajar junto a ella no la convertiría en su ídolo personal, sino que lo eran la también china Fu Mingxia y la saltadora canadiense Jennifer Abel. Y es que junto a Jingjing competía por ganar medallas en las pruebas sincronizadas, pero en las individuales era su máximo rival. Si bien es verdad que el tiempo ha convertido a Minxia en la saltadora más grande de la historia por su palmarés total, lo cierto es que en sus enfrentamientos individuales con Jingjing era ésta la que resultaba vencedora. En Atenas 2004 acabaría detrás de ella, siendo plata, mientras que en los Juegos de Pekín 2008 entre ambas se introdujo la rusa Julia Pakhalina. Sin embargo, una vez retirada Guo Jingjing, Wu Minxia tuvo pista libre para conseguir el ansiado oro individual de 3 metros en los Juegos de Londres 2012.

El oro individual en Londres. Foto de Martin Bureau/AFP/GettyImages

Con la retirada de Guo nuestra protagonista se vio obligada a buscar nueva compañera para la prueba de saltos sincronizados. La encontró en la persona de He Zi, con la que volvería a ganar el oro, haciendo doblete en los Juegos de Londres. Wu Minxia siguió ganando medallas y medallas en las competiciones de mayor nivel mundial pudiendo alargar su carrera, que había pasado por varias lesiones graves, hasta los Juegos de Río. Su participación en éstos fue duda hasta casi última hora, debido a una lesión producida pocos meses antes, en mayo de ese mismo año. Pero al conseguir participar y lograr el oro en la prueba de saltos sincronizados –con una nueva compañera, esta vez Shi Tingmao- Wu Minxia consiguió varios logros: ser la saltadora de más edad -30 años- en ganar un oro olímpico en saltos; ser la saltadora con más medallas olímpicas (cinco oros, una plata y un bronce) y ser la deportista de la poderosa nación china con más medallas olímpicas, algo significativo.

Un hecho que aporta más humanidad en la carrera de éxitos de esta saltadora china se produjo tras sus Juegos más productivos, los de Londres 2012 (donde, recordemos, se alzó con dos medallas de oro). Detalle en realidad más deshumanizado que humano el que vivió Wu Minxia y que es una muestra de lo dura que puede llegar a ser el día a día de un campeón olímpico y puede que aún más severamente en un país como China: al acabar esos Juegos Wu Minxia fue informada del fallecimiento de su abuela, ocurrido un año antes, así como del cáncer que padecía su madre, ya desde hacía ocho años. Se le ocultó con la intención de no bajar su ritmo de entrenamientos y no distraerse del objetivo final: los oros olímpicos. Desde un punto de vista frío la decisión fue acertada ya que la saltadora logró el objetivo buscado, pero ¿es lícito dejar tan de lado la vida familiar por mor de la consecución del oro olímpico? Además hay que tener en cuenta que la ocultación fue posible por la separación absoluta de sus familias a la que son sometidos los saltadores chinos durante meses y meses en su preparación de unos Juegos Olímpicos.

En cualquier caso, lo que son indudables son los logros deportivos de Wu Minxia y el mérito añadido tras superar enfermedades, déficits y lesiones. Ya está en el Olimpo de los Juegos.

El oro de sincro en Río 2016 junto a Shi Tingmao. Foto de Kai Pfaffenbach/REUTERS

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