Momentos Olímpicos Mágicos

MOMENTOS OLÍMPICOS MÁGICOS 45: LA PRIMERA FINAL FEMENINA DE CICLISMO EN RUTA ACABA EN FOTO-FINISH

Los Juegos de Los Ángeles 84 iban a suponer el debut de la prueba femenina de ciclismo en ruta. Aunque aún fueron pocas las participantes –un total de 45- había mucha expectación hacia la carrera. Fundamentalmente porque había dos claras favoritas y ambas no podían ser más distintas entre sí, aunque fueran del mismo país. Se trataba de la joven prácticamente recién llegada Rebecca Twigg, de 21 años, que ya había ganado medallas en Mundiales en pista y Connie Carpenter-Phinney, de 27 años.

Pese a que el ciclismo femenino se estrenaba en esos Juegos Carpenter ya había tenido la oportunidad de haber sido olímpica. Lo fue con solo 15 años en unos Juegos de Invierno, los de Sapporo 72, en la modalidad de patinaje de velocidad. Se trataba, pues, de otro de tantos casos de olímpicos que han participado no solo en Juegos Olímpicos en deportes diferentes, sino que lo han hecho en Juegos de Verano y de Invierno. En aquella primera experiencia, en la carrera de los 1.500 m, fue séptima, puesto que estaba determinada a superar con creces en Los Ángeles 84. No en vano su cuatrienio previo había sido espectacular, ganando en casi todas las pruebas en las que participaba. Pero en las pruebas de selección de Estados Unidos, celebradas un par de semanas antes de los Juegos, fue la “novata” Twigg la que había superado, y por dos veces, a Carpenter.

La Prensa estuvo en todo momento muy pendiente de este debut olímpico, algo que podría descentrar a las dos grandes favoritas, ya que las catalogaron de rivales cuando, en realidad, el ciclismo en ruta es un deporte individual, sí, pero que se disputa en el seno de un equipo y la ayuda de los compañeros puede resultar fundamental y decisiva para una posible victoria final.

En los 79 kilómetros del circuito las ciclistas llegaron a su parte final divididas en dos grandes grupos. Sin embargo, después de más de dos horas de recorrido la carrera se decidiría en el mismo instante final. A falta de cien metros son tres las corredoras que luchan por cruzar primera la línea de meta: las dos citadas estadounidenses y la alemana Sandra Schumacher. Quien toma la iniciativa y es la primera en intentar escaparse es Rebecca Twigg. Gran error. Esprintó demasiado pronto y, además, debido a su agotamiento. no realizó los últimos metros en línea recta. Los pequeños tumbos que dio le supusieron centímetros de más en su pedaleo. Por el lado opuesto su compatriota Connie Carpenter coge la delantera. Twigg declaró no haber visto ni de quién se trataba. Las dos llegan juntas, con el mismo tiempo. Parecen llegar totalmente emparejadas, así que se impone acudir a la foto-finish. La diferencia es mínima, de milímetros, pero la ganadora final resultó ser Connie Carpenter.

La primera campeona olímpica de ciclismo en ruta se retiraría justo después. “Quería retirarme en lo más alto”, declararía. Su recién marido, el también ciclista Davis Phinney también iba a competir en esos mismos Juegos y a ganar una medalla, aunque en su caso de bronce (en contrarreloj por equipos). Merece la pena hablar un poco de él, pues Phinney fue una estrella del ciclismo en los 80 y 90. Tiene el récord del americano con más victorias en ciclismo, 328. Pero lo que más nos llama la atención es que desde una edad demasiado temprana, a los 40 años, se le diagnosticó Parkinson. Aunque ha sido operado en el cerebro implantándole un estimulador, los efectos de éste han durado un tiempo, pero los síntomas han vuelto. Su familia ha de ayudarle en todo, incluso en abotonarle la camisa o abrirle una botella. Su mujer, Connie, no es nueva en estas lides, pues tuvo que ayudar a su madre, enferma prematura de esclerosis múltiple. Finalmente destacar que el hijo de la pareja, el también ciclista Taylor Phinney también fue olímpico, en Pekín, Londres y Río, aunque no alcanzó los éxitos de sus progenitores.

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