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JUEGOS OLÍMPICOS EN ÁFRICA: EL NUEVO RETO OLÍMPICO

De todos es sabido el principio de universalidad de los Juegos Olímpicos, que no se queda en un sueño que pudo tener hace más de cien años el Barón de Coubertin, sino que se aplica de hecho en cada edición. ¿De qué manera? Concediendo a países más débiles en las disciplinas deportivas acceso a la participación en las Olimpiadas, de tal manera que, a pesar de no poseer la marca mínima exigida, se les permite participar con el fin de que ese deporte se difunda en sus países de origen y, al mismo tiempo, queden representados todos los continentes en unos Juegos que se suponen universales. Ese principio es más o menos discutido, al quedar fuera deportistas con marcas mucho mejores, pero es ampliamente aceptado.

El siguiente paso que habría que dar para la universalidad de los JJ.OO. sería que se celebraran en todos los continentes, es decir, en África. Si con Rio 2016 se logrará que se celebren por primera vez en Sudamérica sólo quedaría el continente africano por albergar la máxima expresión deportiva.

Para ello el presidente del COI, Thomas Bach, ha prometido en una reciente visita a Kenia, Etiopía y Botswana que cambiará el sistema de elección de ciudades candidata con el fin de abrir el abanico de posibles anfitrionas de los Juegos. El COI será ahora más flexible para abrir las puertas a más candidatura.

Cierto es que África ha dado gran cantidad de medallistas olímpicos, pero en una aplastante mayoría se han ceñido al deporte del atletismo, incluso lo podríamos limitar a ciertas pruebas (carreras de fondo y medio fondo). Uno de los objetivos es que el país organizador obtenga bastantes medallas.

Pero la cuestión no es tanto el papel que pudieran hacer los deportistas africanos en unos Juegos en casa, sino ¿está preparado algún país africano para albergarlos? ¿Es lícito, incluso honesto, que se realice semejante gasto en países con tantas necesidades básicas por cubrir? Incluso los países africanos que tienen a campeones entre sus filas reciben subvenciones de ONGs para la práctica del deporte de base y el desarrollo del mismo. Las condiciones de mismísimos campeones olímpicos africanos en sus países es penosa.

Bien es cierto que ya se están celebrando  diversos campeonatos de todo tipo de deportes en países árabes, donde hace apenas media docena de años sería impensable albergasen pruebas de alta competición. Además, la Copa del Mundo del llamado “deporte rey” se llevó a cabo en Sudáfrica en 2010, no sin superar muchas dudas y teniendo en cuenta una realidad contradictoria en el país, donde sólo hay millonarios y pobres y apenas clase media. Unos “Juegos para ricos” no sería seguir precisamente el espíritu de Coubertin. Además, habría que solventar problemas de seguridad y climáticos, problemas de desigualdad con la mujer, incluso problemas religiosos. El escenario ideal de unos Juegos Olímpicos en África me temo que está aún lejano.

Thomas Bach en su visita a Kenya IOC

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